Nadie sabe cómo se para el mundo
justo en ese instante en el que a dos centímetros de mi boca cierras los ojos
antes de darme un beso. Tampoco saben que contigo la vida deja de ser en blanco
y negro y todo empieza a verse de otro color.
Nadie sabe cómo me parto en dos
cada vez que lloras, ni lo bien que me siento cuando te ríes después. Nadie
sabe cómo dejas a un lado tus problemas y días malos para echarte a la espalda cada
una de mis noches tristes. Nadie sabe lo bien que me sienta un mordisco a
tiempo ni las ganas que tengo de verte siempre.
Nadie sabe la sensación que tengo
al escribir esto. Nadie sabe que juntos somos más fuertes. Ni saben la
velocidad que coge el corazón dentro de mi pecho ni el cosquilleo que recorre mi
cuerpo cuando te acercas a mí.
Nadie sabe la facilidad que tienes
para hacerme sonreír, para que los enfados me duren entre poco y nada y que
todas las discusiones acaben siempre con final feliz.
Nadie sabe la falta que me haces.
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