Lo he vuelto a intentar, y ha salido mal. Bueno, mejor dicho, la he cagado. Sí, otra vez. Está claro que no sirvo para tener relaciones. Esto no es lo mío.
Está visto qué, por mucho que lo intente y corazón que le ponga, no va a salir bien. Me autoconvenzo de quererlo al cien por cien, de que es ahí realmente donde quiero estar y no. Para nada quiero eso. Bueno, igual sí. Igual sí que quiero estar ahí. Porque claro, para algo me estoy intentando convencer de que me tiene que durar una relación. Ya ni siquiera hablemos de que salga bien. Eso ya para la siguiente, de momento que dure. A lo que íbamos, no tendría sentido hacer todo eso, si luego yo resulta que no quiero una relación. Entonces la quiero. Sí. Vale, bien, eso ya lo tenemos claro.
Llegados a este punto, teniendo en cuenta y dejando bien claro que nunca he estado en una relación formal ponga lo que ponga de aquí al final del texto, la pregunta es muy sencilla: ¿por qué me empeño en tener una relación? Cuando yo siempre he huido de ellas, cuando yo era la persona que menos buscaba eso, que no quería ni si quiera oír hablar de ello. ¿Y entonces ahora que pasa? ¿Por qué la quiero? El primer error es forzar las cosas, y ahí está mi problema. Llevo mucho tiempo forzando la máquina. Y la máquina al final se rompe. Y se ha roto, como siempre. Como todas las veces anteriores. No es culpa mía, ni tampoco creo que fuera suya, es más no creo que sea de nadie. Nadie es responsable de que las piezas del puzzle no encajen.
En fin, he llegado a la conclusión de que si no me tomo en serio las "relaciones" que tengo es porque no creo en ellas. Vamos a ponerlo entre comillas para quitarle peso, importancia y seriedad al asunto. Si eso no fuera cierto, no pasaría lo que pasa. Valga la redundancia, sí. Porque lo poco que he tenido (en cuanto a lo que a "relaciones" se refiere) y siendo sinceros, cuando una de esas "relaciones" anteriormente mencionadas me ha importado y ha sido reciproco, he intentado hacerlo bien o al menos diferente al resto de ocasiones y me ha salido hacerlo así, sin forzar nada.
Por eso he descubierto que no es que sea yo el que no vale para las "relaciones" sino la otra parte de la naranja que en esto me acompaña, que no cuadra conmigo, vaya. Repito, no digo que sea culpa suya, sino que quizás no era la persona, las circunstancias de cada uno o el momento preciso para ello.
Así que, voy a dejar de convencerme para tener la "relación" perfecta, y a empezar a buscar a la chica adecuada. Y luego ya si eso improvisamos algo...
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