Compartir almohada, emborracharse un martes y ver por primera vez el mar. Amanecer en la playa, patearse París y hacerse una foto en Gran Vía. Nadar en un río, graduarse en segundo y montar en barco. Ir a una isla, esquiar en Andorra y comer kebab. Despertarse en la playa, entretenerte en la ducha y cerrar un bar. Aprender un idioma, montar a caballo y no saber cocinar. Perder un tren y coger el siguiente. Enamorarse, estudiar el día antes y llegar a casa haciendo eses. Ojalá poder ir a trabajar un año a Londres. Navidades en familia, recorrer Praga y visitar Budapest. Ahorrar para el verano y apostar al Madrid. Romper una tele, tener un gato y que te echen de un cine. Poner tijera, y que siempre salga piedra. Enviar una carta, regalar flores y escribir sobre ti. Vacaciones en el pueblo, un café por la tarde y que empiece a llover. Que te pillen robando pipas, una Mahou fresquita y almorzar tortilla. Dormir un par de horas, olvidar una cita y perder al Parchís. Jugar a los dardos, tomarse un buen vino y a gusto charlar. Disfrutar de una buena sobremesa entre amigos. Encontrar al amor de tu vida y dejarlo marchar, quizás no era el momento. Prestar un libro a alguien, quedarse dormido en un bus y que siempre empiece por A. Manchar una camisa nueva y coser un botón. Gritar cualquier bobada en mitad de la calle. Organizar una fiesta sorpresa y cantar el cumpleaños feliz. Cambiar una rueda, echar gasolina y arreglar una bici. Cenar en un chino, arrasar en una barra libre y pedir presupuesto. Regar una planta, sacar al perro y en la mesa los pies. Intentar tocar la guitarra y cantar siempre mal. Echarse de menos pero luego nunca llegar a hablar. Un diploma del cole y una medalla al deporte. Plantar un huerto y críar un pez. Comprar un diccionario traducido Español - Inglés, nivel básico. Una brecha en la ceja, las orejas distintas y las ojeras el lunes. Cerveza los jueves, faltar a clase el viernes y la paella el domingo. Una marca de nacimiento al lado del ombligo. Brindar por seguir todos juntos. Conseguir un pisito cerca del mar y no conocer ni siquiera tu ciudad. Colgar un cuadro y lavar el coche. Pintar el pasillo, atornillar un armario y bañarse en una piscina de noche. Ver el fútbol con amigos y comer cualquier día en el sofá contigo. Hacer un muñeco de nieve, un castillo de arena y rodearte de tu gente.
Todas las cosas que soy, tú y yo las compartimos. Y todas las que a mi me faltan las tienes tú. Sencilla combinación de cualidades especiales que se complementan de forma fácil. Tan fácil. Un engranaje perfecto que a cada paso que damos va encajando cada vez un poquito mejor. Una historia imperfecta con un sinfín de errores y complicaciones. Una película cuyo único guión escrito no es otro que improvisar. Una canción sin final de Andrés Suarez o un texto eterno de Miguel Gane. Y no me canso, quiero seguir arrancando hojas del calendario. Quemando etapas, pasando páginas, leyendo otros capítulos pero todos ellos dentro del mismo libro. No sé donde estará el final pero no quiero encontrarlo. Quiero seguir plasmando en miles de instantáneas lo que forman tu boca con mis labios. Quiero apoyarme en ti, cuidarte y que tú me cuides a mí. Poder ver cada día esa seguridad que desprendes a cada paso que das. Es verdad, las historias con final feliz solo pasan en las películas. Así...

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