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Mostrando entradas de noviembre, 2016

Desapareció

La recuerdo en silencio, con cara de circunstancia y sin saber muy bien que decir. Miraba a cualquier lado y se encogía de hombros de vez en cuando. Creo que sabía lo que se le venía encima. Por lo menos se lo imaginaba. Ella no estaba preparada para pasar por esto y yo no quería asustarla, no era mi intención. Le dije que la necesitaba. Nada más, solo eso. Ella no contestó, no dijo nada. Solo bajo la mirada y no se dignó ni siquiera a cambiar mínimamente la expresión de su cara. Ni por cumplir. No hubo ninguna señal de afecto, ni un falso sentimiento. Ya no lo sentía. Se encendió un cigarro y suspiró. Yo tampoco tenía mucho más que añadir, creo que ya lo había dicho todo. Respondió que se tenía que ir, que ya nos veríamos, que me cuidara. Y por la calle principal camino del centro, a paso rápido, se marchó. Con ella y agarrada a su mano, le acompañaba a su lado cualquier esperanza que quedara de poder volver. Desapareció. Ya no valía la pena seguir intentándolo. ...

Te has puesto a bailar

Que sea de noche, las 3 o las tantas, sentado en la playa, tocando la arena, mirando las olas, fumando un cigarro. Delante tu vida, a tres metros el mar, pensando en los tuyos, imaginando que estás, que traes dos cervezas y conmigo te sientas. Cierro los ojos, los abro, me giro, te encuentro a mi lado. Te miro, mi corazón se acelera, te acercas despacio, casi no respiro. La sangre deprisa recorre mis venas, el mundo se para, me plantas un beso. Te ríes, me preguntas que tal, que qué hago aquí solo, esperarte te digo, llevo varios años. Sonríes, no puedo mentir, llevo muchos días sin verte, te he echado de menos. Te siento el aliento, tan dentro del alma. Se notan tus ganas, tu instinto me llama, la ropa molesta y no hay sueño que valga. Te apetece cantar, hoy no se duerme, es una noche especial, no me vale cualquiera. Te quiero volver a besar. Ya no estás sentada  y sobre la arena  descalza, te has puesto a bailar.

Lunes cuesta

Lunes, ya ha empezado la semana y mis ganas de correr siguen sin aparecer. No encuentro la manera de afrontarla. De verdad, no lo sé. Definitivamente, el día hoy ha podido conmigo y sin darme cuenta se me ha hecho de noche. Otro día perdido. Son las 22:43 y no tengo mucho más que hacer. Hoy no puedo más. Solo quiero descansar. Dormir. No quiero aquí a nadie. No puedo pensar con claridad. Quiero estar solo, nada más. La música no me ayuda, sino al contrarío. La televisión tampoco me vale. Hoy es todo al revés. Ni siquiera yo mismo me entiendo. Esta noche, después de todo lo único que quiero es meterme en la cama y apagar la luz. Hemos entrado en noviembre, ha llegado el frío y no hay manta que sea capaz de sustituir el calor de dormir contigo.

Mi yo compartido

No es porque seas tan como yo, sino porque eres tan conmigo .