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Huida compartida

A grandes pasos, con algo de prisa pero despacio.
Íbamos subiendo como en un ascensor,
me refiero, ésta vez era en tu colchón.

De repente, en aquel tercero sin escalera
con ventana a un patio interior,
sin a penas darme cuenta
nuestro avión despegó.

Botón de emergencia.
Una luz se encendió.

En la terminal de tu habitación,
allí mismo, el amor
junto al espejo nos encontró.
Miércoles, recuerdo
desde el cabecero de tu cama,
última llamada.

Un billete sin fecha de caducidad
con asientos para dos.
Fila 1. Tú y yo.
Destino: huida compartida.

Plan sencillo, toca improvisar.
Embarcar en un viaje de ida.
Y sin vuelta establecida.

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