Alguien una vez me dijo, me escribió mejor dicho, que las cosas pequeñas eran las mejores. Y tenía razón. Nada como tomar unas cervezas con tus amigos al salir de clase cuando acaba la semana. Ese marco con una bonita foto, que día tras día pasa desapercibida, en el fondo de la estantería. El olor a castañas asadas en invierno. Ver Casablanca en blanco y negro. El cigarrito de después. El primer trago de una cerveza. La última galleta de la caja. Ver esa sonrisa que crece cuando tú apareces. La ropa nueva recién estrenada. Un partido de futbolín en que más dará el nombre del bar. Hay cosas que son mejor compartidas. Una mirada en mitad de un concierto. El frío al salir de un portal. Sudaderas un par de tallas más grandes. Las luces de Navidad en el centro de la ciudad. Una habitación de hotel con cama para dos. La cara de un niño en la Cabalgata. Cualquier mensaje escrito de mala manera en un Post-it. Un paseo a media noche en cualquier lugar con playa. Desayunar en la cama y despertarse sin alarma. Un abrazo que te invita a quedarte y un beso que no quiere que te vayas. Ese "te invito a cenar y me lo cuentas con calma". Nada de regalos, los pequeños detalles marcan la diferencia.
Todas las cosas que soy, tú y yo las compartimos. Y todas las que a mi me faltan las tienes tú. Sencilla combinación de cualidades especiales que se complementan de forma fácil. Tan fácil. Un engranaje perfecto que a cada paso que damos va encajando cada vez un poquito mejor. Una historia imperfecta con un sinfín de errores y complicaciones. Una película cuyo único guión escrito no es otro que improvisar. Una canción sin final de Andrés Suarez o un texto eterno de Miguel Gane. Y no me canso, quiero seguir arrancando hojas del calendario. Quemando etapas, pasando páginas, leyendo otros capítulos pero todos ellos dentro del mismo libro. No sé donde estará el final pero no quiero encontrarlo. Quiero seguir plasmando en miles de instantáneas lo que forman tu boca con mis labios. Quiero apoyarme en ti, cuidarte y que tú me cuides a mí. Poder ver cada día esa seguridad que desprendes a cada paso que das. Es verdad, las historias con final feliz solo pasan en las películas. Así...
Comentarios
Publicar un comentario