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Un miércoles cualquiera


Cada noche, cuando acaba la película y antes de irse a dormir, mira su conexión y se pregunta con quién estará hablando. Como le duelen aquellos "en linea" y demás estados de WhatsApp que por desgracia, hace tiempo que dejaron de ir por él.

A menudo ella cambia su foto de perfil, casi siempre es diferente, cuando no es con algún un chico, sale con sus amigas incluso a veces aparece ella sola.

Tan guapa como siempre con esa sonrisa sin forzar. La necesita tanto que es incapaz de hablarla. Ya no digamos ni siquiera decirla todo esto, por ahora ni se lo ha planteado.

Como cada noche, al volver a casa y aunque no le pilla de camino pasa por su calle, pero le da igual.

Es su pequeño momento de debilidad, día tras día.

Por un instante vuelve a caer, otra vez. No sabe por qué lo hace y siempre al alejarse se siente como un idiota. Sabe que ya nunca más volverán a estar juntos de nuevo.

No habrá más oportunidades.

Según dicen:
segundas partes nunca fueron buenas.

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