Ir al contenido principal

Me estoy acostumbrando a ti


Me estoy acostumbrando a terminar los sábados viendo como te subes a casa, sentado en tu banco mientras pienso lo perdido que he estado todo este tiempo. Que ya son varios días yendo allí y bueno, la verdad es que le estoy empezando a coger cariño al banco. Me estoy acostumbrando a pasar todas las noches a las tantas por la puerta del Mercadona. Mi teatro. Y a esa fuerza que sacas, la verdad que no sé todavía de dónde, al empujar la puerta para poder entrar dentro de tu portal.

Me estoy acostumbrando a que te quedes mi bufanda, a olvidarmela en tu cuello, o quién sabe, igual es una excusa para poder verte otro día. Me estoy acostumbrando al olor de tu colonia, a tus manos frías, a tus ojos chinos y al rugir de tus tripas porque aún no has cenado y ya es tarde. A esa mirada tonta que te provoca el alcohol, a darte las buenas noches de vuelta a casa mientras me cuentas que ya te has desmaquillado y que estás metida en la cama.

Pero sabes qué, que sobre todo me estoy acostumbrando a ti.

A ti y a esos besos en el portal en los que todavía, ni tú ni yo sabemos si estamos terminando genial el sábado o empezando bien el domingo.

Me estoy acostumbrando a ti.

Comentarios

Entradas populares de este blog

A mi medida

Todas las cosas que soy, tú y yo las compartimos. Y todas las que a mi me faltan las tienes tú. Sencilla combinación de cualidades especiales que se complementan de forma fácil. Tan fácil. Un engranaje perfecto que a cada paso que damos va encajando cada vez un poquito mejor. Una historia imperfecta con un sinfín de errores y complicaciones. Una película cuyo único guión escrito no es otro que improvisar. Una canción sin final de Andrés Suarez o un texto eterno de Miguel Gane. Y no me canso, quiero seguir arrancando hojas del calendario. Quemando etapas, pasando páginas, leyendo otros capítulos pero todos ellos dentro del mismo libro. No sé donde estará el final pero no quiero encontrarlo. Quiero seguir plasmando en miles de instantáneas lo que forman tu boca con mis labios. Quiero apoyarme en ti, cuidarte y que tú me cuides a mí. Poder ver cada día esa seguridad que desprendes a cada paso que das. Es verdad, las historias con final feliz solo pasan en las películas. Así...

Cuídame

Cuídame bien, no dejes nunca que me pierda. No permitas que un día me vaya en busca del calor que contigo no he encontrado. Quiero que me dejes dudar, tengo mi derecho, igual que tienes tú el tuyo. Pero no dejes que me lo piense dos veces, porque puede que elija el fallo. No dejes que me vaya. Cuídame mucho, pero deja que me equivoque y dame luego la posibilidad de arreglarlo. No dejes que me aleje de ti, no dejes que esto salga mal, por favor, no quiero que llegue el momento de tener que recoger mis cosas e irme de aquí. Y si fuera así, tampoco te olvides de mí. Cuídame. Quiero que estés conmigo, que me tengas a mí. Que presumas de nosotros, de lo que somos y de lo que hemos conseguido. Y antes de dejarme ir, recuerda lo que hemos sido. Cuídame, juegatela, apuesta por todo, que te va a salir bien. Estoy seguro. Cuídame de verdad, porque yo ya no sé ser de otra manera. No dejes nunca de necesitarme. No te permitas el lujo de pedirme otra oportunidad, no quiero que eso ...

Difícil de llevar

Dice que soy difícil de llevar, pero me lleva mejor que nadie. Consigue solamente con mirarme que mi opinión cambie. Que pierda mi juicio y mi razón. Que me tiemblen las piernas. Que se rompan todos los esquemas y gane todas mis apuestas. Saca de mí, mi mejor parte. Y a la hora de querer, es impresionante. Es un ciclón, un terremoto, una lluvia que no cesa. Una tormenta tropical de ida y vuelta. Un viaje a la Luna sin botón de emergencia. Un rompeolas, una curva a doscientos cincuenta. Un libro sin final, la lluvia en el desierto. Un abrazo lento o un gol en el descuento. Una sonrisilla tonta imaginando un beso. El arcoiris en invierno o despertarse y acordarse de un sueño. Es conseguir ser feliz y no quedarse en el intento. Posicionar la ilusión a un nivel avanzado. Es la llama que enciende todo lo apagado. Es un "te quiero" inesperado.  Es un giro constante de 360 grados.